Conociendo a Isidro. Amando a Chilo.

Conoce más de Isidro López a través de esta entrevista con 360. donde habla de su vida y todo lo que ha tenido que enfrentar.

por Quetzali García

Cada día cuenta.

Es mi primera entrevista con un político en años. Isidro López Villarreal llega al periódico acompañado por su asistente personal. No hay guaruras, no avienta dinero ni abraza a nadie entrañablemente. Aquí no debe “favorcitos” o es que sencillamente se acerca la hora el cierre y la Redacción está ocupadísima como para voltear a ver al Presidente Municipal. Trago saliva. Preparando mi cuestionario (corrección: poniendo en Google su nombre), sólo encuentro que se han dedicado planas enterar a cuestionar su administración, sus decisiones e incluso a su familia. Los medios más serviles y fieles a las anteriores administraciones atacan con rabia cada movimiento del personaje que tengo frente a mí.

No es novedad que en Coahuila las palabras, las planas y hasta los twits valen su peso en “apoyos” y “cocos”. Hay columnistas que vendieron su alma al diablo por maestrías en España o “periodistas” que tienen a media familia comiendo del erario. Pero esos mismos que antes servían de alfombra a otros gobernantes hoy por hoy no se limitan a la hora de emitir juicios de valor del tipo que tengo enfrente. Los reporteros que practican la propaganda en lugar del periodismo, escriben titulares como “Isidro no tiene palabra”.

¿Qué hace tan mal este empresario que levanta ámpulas en la hemeroteca? ¿Cómo puede dormir bien el alcalde más cuestionado? Empieza la sesión de fotos. Hace algunos chistes y ya se ganó al fotógrafo con su carisma. A mí no. Se me indica que el Alcalde vienen a platicar. “¿A platicar?” - interrumpo -. No señor. Viene a que lo entreviste. Son cosas muy diferentes. En tono muy serio su asistente me pide una disculpa y accede a que la entrevista se realice sin giros, ni ángulos preseleccionados. No tienen malicia. Nada. Cero. ¿Es un político? ¿En serio? Por eso lo odian los que comen de los moches.

Tres dólares de distancia

“Saltillo está a tres horas de la frontera con Estados Unidos. Pero también a tres dólares. La gente cruza el puente de migración para allá y cambia su actitud: no tira basura y manera de la mejor forma. Sabe que de hacerlo habrá consecuencias. No solo eso: algunos estadounidenses con los mismos tres dólares de distancia entran a México y hacen lo que allá no harían ni de broma, los he visto tomando y tirando las cervezas por las ventanas de sus coches. La diferencia no son ni las horas ni los dólares, ni el idioma. La diferencia es que allá te van a pescar y cruzarte un rojo te va a salir en una buena lana. Aquí, desgraciadamente, con una mordida lo arreglas”.

Lo que es no tener un peso

El momento más difícil no fue cuando vivió por su cuenta y deja la casa paterna, ni cuando tuvo que vivir con amigos antes de conseguir empleo. Lo más difícil fue cuando ya con familia hubo un momento en el que no podía permitirse comprar ropa especial para su bebé ni un vestido a su hija. “Fue muy duro, pensar ¿ahora, de dónde lo saco? eso me dolió en su momento”.

“Ese día empecé a valorar las cosas por el número de salarios mínimos que me costaban. Cuando dije esto son ocho horas de trabajo de una persona. Dejé de ver las cosas como despilfarro o con la idea de comprar lo mejor aunque no lo necesitara. Empecé a decir, oye mejor lo ahorro o lo comparto con quien lo necesite para salir adelante”.

A pesar de todo, Chilo piensa que “la pobreza que más me duele es no tener cariño, no tener una caricia, no tener a alguien que te tome en cuenta. Tener necesidad y no sentirse amado, eso es lo más duro. Ese peso, el de la ausencia de alguien que amas es el peso que más puede”.

“Mi mujer es el amor de mi vida. Es difícil compaginar la administración pública con una relación de pareja como la nuestra, porque el tiempo se consume rápido. Pero ella siempre ha sido mi ancla”.

Mi hostilidad no fue contestada con “le damos para las cocas”, “algo en que se le pueda apoyar”, “necesita algún favor”. Nada. El señor sigue tranquilo y me dice que contestará lo que le pregunte. Empiezo a pensar que a este político le dejaría las llaves de mi casa. Una oración que jamás pensé escribir, por cierto. El frío de la habitación comienza a hacer estragos. Pido a mis compañeras un abrigo. Tenemos poco tiempo. Chilo, sin decir nada, se quita la suya y me la ofrece.

Fue difícil generar un cuestionario que abarque la carrera de Isidro López Villarreal. Ha sido odiado por los saltillenses, por las foto multas. Ésas de las que nadie se queja en Primer Mundo, de las que me no me quejo yo que perdí a un amigo de la infancia en un accidente donde la felicidad irresponsable tuvo un juego letal. Luego, lo linchaban por el taxímetro, una ley que hace que los taxistas estén en competencia justa contra Uber, servicio que también dejó entrar a la ciudad. Finalmente es el niño (no tan niño) “tipo bien” que puso a su familia y amigos en el ojo del huracán, el abuelo que ha recibido amenazas y golpes bajos. Sí, pero ¿quién es Chilo?

“Ya no soy el Isidro que se agarraba a golpes de chiquillo afuera del Colmex. Ahora me gusta convencer. Ante las injusticias cometidas contra mis hijos, que es donde más duele, me detiene pensar que somos mejores que eso, que las mentiras, que los golpes bajos. También entender que el otro tiene derecho a ser otro. Y que inclusive cuando afectó tus derechos humanos, tú no debes afectar los de él. Yo debo hacer que respetes mis derechos humanos por las vías establecidas por la ética y por las leyes, jamás por mi propia mano. Hay que creer en la paz. Yo creo en dar el ejemplo de que sí se puede”.

Y sí. Se pudo. Chilo es un ejemplo de que sí se puede. Logró su triunfo en los tiempos del moreirato. En un Saltillo acostumbrado a las balaceras, donde las calles cobraban vidas humanas; de periódicos y canales de televisión que se hicieron millonarios de la noche a la mañana mientras la deuda estatal no se acababa de ver. Las encuestas le gritaban a este señor con cara de buena gente que mejor se fuera a gastar su dinero al extranjero.

El candidato a vencer era apodado el “Diablo”. Y tenía como principales fanáticas a las lideresas que entregaron esa tarde de elecciones litros de menudo y kilos de barbacoa a cambio de votos en celulares. Todo esto documentado por distintos medios de comunicación a nivel nacional e internacional.

Tenía solo un año de militancia en su partido. Su familia es conocida en Saltillo por una trayectoria industrial. No tenía hambre ni de poder ni de dinero. Eso sí, confiesa Chilo, “mi papá nos dio educación y una niñez ‘a todo dar’, pero cuando adulto joven me dejó bien claro: ‘Yo tengo dinero, tú no’”.

¿Cuál fue la última obra de caridad que hicieron por usted?
“Cuando los ciudadanos votaron por mí”.

¿Cómo quiere ser recordado?
“Como el alcalde que no robó ni poquito. Es mi sueño lograr una administración transparente donde nadie saque provecho y que todo sea empleado en la gente. No para dar dádivas ni mantener mentiras, sino para hacer mejor todo desde las luminarias hasta la filosofía del ciudadano”.

Del espionaje, las calumnias y otros demonios

“No me gusta rajarme. Si no le entraba (a la alcaldía) hubiera actuado por miedo o por el qué dirán. Eso jamás lo voy a hacer. El miedo detiene. Yo tuve que tomar una decisión más allá de que me amenacen o rechacen, sino por lo que yo pensaba que estaba bien. De no hacerlo me hubiera sentido mal. No podría decirles a mis hijos ni a mis nietos que lo intenté. Que intenté hacer las cosas bien. Me pueden derrotar, pero no me pueden decir que no luché. Aclaro: En una lucha inteligente, una lucha de propuestas, de ser mejores. Yo todos los días pienso en el bien común. No hay sacrificios para el bien común porque te sientes muy bien y todo se devuelve. El sacrificio puede ser físico, pero hay una realización mental y te sientes pleno. Creo que me hubiera traicionado a mí mismo si cuando me invitaron a lanzarme hubiera dicho que no”.

El camino ha sido fácil difícil porque distintas personas y medios han atacado al Alcalde en el talón de Aquiles de cualquiera: la familia. “Yo sabía que venían este tipo de situaciones. Mis hijos han sido víctimas de calumnias. De una de ellas aventaron folletos llenos de mentiras. Esas cosas no son ciertas. Todo lo que digan los demás de mis hijos me tiene sin cuidado. Yo confío en mis hijos. Y por mí, que los investiguen. Duele que lo hayan hecho en lo personal, cosa que ya no tiene nada que ver con lo que yo haga en mi arte administrativa. Pero son ataques de gente que está de acuerdo con la corrupción y se prestan a esto sin importarles su dignidad”.

“Hay mucho que hacer pero si reconocemos que el otro, el que pasa por la calle, cualquiera, nos puede enseñar algo, que en en algo es mejor que nosotros. Pero todos queremos salir adelante. A mi personal le digo: no pierdas esa firme idea de que podemos tener excelentes servicios. Hay que borrar eso de que el que no tranza no avanza. Hay que cambiarlo por: el que no se trenza con el otro, el que no se trenza a defender sus principios, ése es el que avanza. Todos podemos aportar a que este mundo sea mejor. El principio es respetar a los demás respetándose individualmente”.

A pesar de éste y otros golpes bajos de “la polaca”, Chilo dice que no pierde la fe. “Un año antes de que falleciera mi padre, yo le pregunté por qué nos había enseñado a no agarrar moches y no dar mordida. Él me dijo: “Nunca pierdas la fe, porque el día que la pierdas vas a empezar a ser igual que ellos; vas a empezar a rebajarte, a no ser respetuoso con la gente, a que te valga madre y que por un peso más digas mentiras. Una vez que haces eso, para regresar a lo que eras - a lo bueno que había en ti- va a estar bien ca…nijo”:

¿Por qué no dar ni recibir mordidas?

“De la honestidad y los valores te impregnas de quienes te rodeas. Mi papá también me dijo que no me metiera mucho en la política. En eso sí soy un hijo desobediente porque para cambiar las cosas, para ser un país donde todos tengamos acceso a salud, alimentación, vestido, infraestructura y educación… primero hay que participar como ciudadano. Yo creo en las buenas políticas donde se considera al que más lo necesita, pero no se le dan dádivas; se le enseña a obtener lo que quiere y a que piense y a que de lo mejor de sí. Con esto, es decir, que cada vecino se haga responsable de la comunidad. Pueden venir tormentas y lo que sea, pero si entre tu grupo te das seguridad, podemos regresar a la época en la que salías y conocías a todos tus vecinos. A la época a la que no tenías miedo del otro. Le dabas una sonrisa. Esto no lo digo yo, lo dice la ONU y creo que todas las políticas de paz van enfocadas al desarrollo sustentable del ser humano y de la comunidad en que se desarrolla. La filosofía del desarrollo sustentable: poder producir para uno mismo y estar en equilibrio interna y externamente”.

¿Si su vida fuera una película se titularía?
“No me voy a rajar”

¿Cuál era su disco favorito?
Luigi Sation

Si no fuera famoso por ser político ¿por qué le gustaría ser conocido?
Por dar algo bueno a la comunidad.

Antes de hacer una llamada telefónica ¿practica lo que va a decir?
Normalmente no.

La última vez que cantó
Hoy en la regadera.

¿Cuál cantó?
El Hijo desobediente (¡la canta!)

Tres cosas que usted y su pareja tienen en común
Creemos que la sociedad puede ser mejor, nos amamos y tenemos toda la vida para disfrutarnos.

¿Por qué se siente más agradecido?
Por la vida.

¿De su niñez qué cambiaría?
Haberme concentrado más en los estudios.

Mencione algo que haya soñado y que no haya hecho
Tirarme de un paracaídas. (Risas).

Su mayor éxito.
Ser congruente conmigo mismo.

¿Qué valora más en una amistad?
La honestidad.

¿Cuál es su memoria más preciada?
Cuando nacieron mis hijos.

¿Y la más terrible?
Cuando falleció mi padre.

Si hoy se entera de que va a morir dentro de un año ¿qué cambiaría?
Nada. ¿Para qué me pongo triste? Seguiría con mis planes.

En esta vida ¿dónde deja más de su amor?
Todo es amor en esta vida. O es odio. Pero es más fácil hacer las cosas con amor.

¿Su relación con su mamá?
Excelente.

Diga tres cosas que empiecen con nosotros:
Nosotros podemos. Nosotros somos únicos. Nosotros vamos a salir adelante.

Complete la siguiente oración
“Yo quisiera estar con alguien con quien pudiera compartir…
Amor y nuevas enseñanzas”.

¿Qué le diría al amor de su vida si pudiera ser muy honesto?
Gracias por haberme amado y gracias por dejarte amar.

Algo muy embarazoso que le haya pasado
Creer que mi papá no me quería. Mi papá era muy duro con nosotros. Yo pensaba que era sólo conmigo hasta que me di cuenta que a todos mis hermanos les gritaba igual. Pos (sic) oye solo a mi no me quiere. Pero sí me quería.

La última vez que lloró
Esta semana vi una película trsitona. Yo soy muy llorón. Lloro cuando veo amor o también lloro de coraje cuando veo que alguien abusó de otra persona.

Mensaje para el que lea esta entrevista
“Nunca pierdan la fe. Se van a sentir a toda madre si creen que ustedes y la sociedad pueden ser mejores. Encabrónense ante las injusticias, ante el que avise de los más débiles. Nos hace falta enojarnos, sin violencia, a través del diálogo y la denuncia podemos hacer un cambio”.

Amo mi trabajo. La gente me puso en él y tengo el más grande compromiso con ellos.
Continúa Leyendo

Las 6 fotos vintage que cuentan la historia de Isidro y Lourdes