Mi historia

Siempre me ha gustado soñar en grande.

Toda mi vida me he puesto retos grandes. Retos que me hagan crecer y me permitan ayudar a más personas en el camino.

Vengo de una familia de trabajo, una familia de empresarios, de valores, de un corazón increíble. Desde pequeño me han enseñado y motivado a dar lo mejor de mi mismo.

Creo firmemente que la sociedad siempre puede ser mejor. Eso era algo que mi padre me decía. Y es algo de lo que hoy estoy plenamente convencido.

En 2013 llegó uno de los retos más grandes de mi vida. Armar toda una campaña para ser Alcalde de Saltillo, mi ciudad. Después de muchos meses de una campaña llena de confianza, cercanía y esperanza, los saltillenses me concedieron el honor más grande de mi vida.

Servir a Saltillo como Alcalde me cambió profundamente. Me hizo poner en práctica muchas de las cosas que siempre soñé. Me hizo conocer muchísimas historias que me tocaron el corazón y gente que me hacía levantarme todas las mañanas muy temprano para darlo todo por mi ciudad.

Todo esto lo he logrado de la mano de personas increíbles. Una de ellas, el amor de mi vida. Mi esposa Lourdes ha sido la mejor compañera, mi mejor amiga y mi equipo a lo largo de esta gran historia. Juntos hemos dado el corazón por Saltillo. Mis hijos y mis nietos me motivan siempre a dar lo mejor de mí mismo. Mi familia es mi razón de ser, mi impulso.

Es sorprendente voltear hacia atrás y ver todo lo que hemos logrado. Lo mucho que hemos cambiado nuestra ciudad. Una ciudad que ahora es reconocida a nivel nacional e internacional en aspectos como seguridad, desarrollo, crecimiento económico, competitividad, sustentabilidad, por mencionar algunos.

Gracias Saltillo.